martes, 5 de junio de 2012

Una breve historia In blue


A caballo regalado no se le mira el diente, así reza el refrán popular; sin embargo, si el regalo es una pareja de graciosos periquitos australianos, ¿les podemos ver los dientes? vanos serían los intentos, pues como dinosaurios sobrevivientes, ese es un dilema que poco nos ocuparía.
De tal manera, que en la jaula del patio, los nuevos inquilinos fueron alojados con menosprecio de quien se ocuparía de darles alpiste todas las mañanas, limpiar la jaula de las minúsculas cacas, servirles agua en su bandeja azul y colocar, de vez en cuando, periódico con alguna noticia poco relevante en la base de metal, para así defecar en los rostros de los políticos y bellas de pasarelas.
A poco, necesitaron de su ocote para hacer el nido y allí en la intimidad de cualquier hora del día, a la intemperie total, poner los huevos y comenzar con la primera camada: ella blanca, alba, limpia, impoluta; él azul en varios tonos con dominantes marinos y rey; la única distinción siempre es la belleza de los ojos, las hembras de casi todos los reinos animales los tienen relumbrantes, así del negro azabache como nocturno sin luna, heredaron a sus polluelos pinceladas en algunos blancos, otros azules, más no se mezclaron los colores para dar el Azul Cielo.
Pasado el tiempo las camadas se repitieron y dos se torno en muchedumbre. Unos tantos comenzaron ser regalo para otros niños, así como ellos lo fueron para mi hijo. No puedo precisar cuántos años puedan vivir, pero una tarde, dentro de su nido de amor, (pues se dice que los periquitos australianos suelen ser fieles siempre a sus parejas hasta la muerte) murió él. La pajarita enloquecida por la pérdida, guardó la entrada a su jaula ferozmente e impedía sacar el cuerpecito inerte. Hubo de atraparla para retenerla en otra jaula mientras se realizaron las limpiezas fúnebres. Y después de restablecido otro orden, regresarla a su jaula, en la ausencia azul.
De ese día a la fecha, vaciaba la bandeja del agua, tiraba el alpiste, mordía el papel periódico, cagaba dentro del agua cuando no la tiraba y decíamos que era una loca por amor. Todos los días era una micro-lucha, en contra de su deseo de muerte para unirse a su pareja. En la belleza de su albura, la mancha era en su alma alada, en su inconsciencia de vida animal: un luto invisible. Tal vez fueron más de dos años de esa triste despedida y lucha cotidiana. Pero esta tarde al fin voló al cielo de los amantes fieles, a unir su vuelo con aquel que relumbra con el Azul del Cielo. Él Azul celeste, ella convertida en luna pura, llena, alba.

lunes, 21 de mayo de 2012

En razón de un "date" flasificado: Stardust

Mi madre me llevó a registrar cuando yo ya podía caminar, lo común para aquella década de los 60's mexicanos en una ciudad media, es que el registro civil tenía un escribano que solo él se entendía. Para 1970 que le pidieron el acta de nacimiento en la escuela primaria, la primera transcripción mecanógrafa decía en la fecha de nacimiento: 20 de mayo; en donde lo ilegible de la letra cursiva del primer registro no se entendía, y gané tres días a mi alumbramiento. Adelantado a los dolores de parto y parido antes en la calle de Amado Nervo en un humilde cuarto de vecindad, la luna burlona me dio la bienvenida, solo ellas, la luna y mi madre, saben la verdad.

Polvo estelar (Stardust)

Nací al amparo de Selene,
en la hora prima de la noche,
[soy un ser de espuma de polvo estelar]
cuando la luz de los poetas se extinguía
y en viejas tradiciones se evaporaba
buscando otras almas,
albergo en mí las vidas pasadas
y soslayo una mirada cautelosa.

Soy el nuevo verbo,
la voz de la poesía que se alberga en los sueños,
las palabras cansadas se disuelven en lo etéreo
y descanso en el fondo de tu pupila,
ternura y ensueño.

Voy noctámbulo,
oscilante ente de luz,
del titilante y constelar manto
a la radiante esfera diurna
a la incandescente esfera
que derrite mi esencia,
la que en perfumes volátiles
se esparce con la rosa de los vientos
y se detiene atónita,
con la mirada del alma
contemplando a Géminis.

La onda ulular del caracol,
en hambrientos vórtices
que tragan soles y vacíos
se esparce y amenaza con la aniquilación.
La onda ulular de la caracola
va por los vientos,
acarreada en alas angelicales
y con ella mi vida, encadenada al sino.

Llegaré en la hora en que duermes,
escondido en los dobleces de tus sueños
dueño de los suspiros y exhalaré
y absorberé tu vida con la mía.

domingo, 1 de abril de 2012

¡Adiós Poeta!

Ayer falleció el pródigo poeta Abraham Domínguez Vargas, quien en su lírica tradicional, León fuera centro de sus atenciones, en uno de sus poemas, Barrio Arriba, destaca la labor que le ha dado a la ciudad su mote de Calzar el Mundo.

Todo aquel que te conoce
siente la gloria en la tierra;
asombras con tu trabajo
 –artesano de riqueza.-
De tu gran curtiduría
las pieles van en ofrendas
florecidas en zapatos
de raso y de piel de seda.

Se va el vate, deja su poesía para los leoneses y para el mundo literario.



Domínguez Vargas, Abraham,  Antología, Barrio Arriba (fragmento), Mipliformas, León,Gto., 1993, p. 293